Se Incrementa Inversión Extranjera en Mercado Médico
 

Por Lan Xinzhen

Primer centro asistencial de China financiado por una de las 500 empresas mundiales de la lista de Forbes, el Hospital SK de Beijing es hoy causa del comentario constante del público y los expertos en negocios.

Ubicado frente de la puerta este del gimnasio de Chaoyang, en el capitalino distrito de Chaoyang, dicha institución parece desde afuera un hospital chino como cualquier otro, pero una vez dentro uno se percata de las diferencias, al sentirse arrullado por la música indirecta y ante la ausencia de los olores o ruidos que en otros sitios espantan al paciente.

A partir de 1989, China autorizó la inversión extranjera en el sistema de salud, cuando se pusieron en vigor además estipulaciones coordinadas entre los ministerios de Salud Pública y Comercio Exterior para la fundación de hospitales y clínicas para extranjeros y chinos de ultramar, así como para la contratación de personal foráneo especializado. Según lo aprobado entonces, el capital exterior en los hospitales locales no debía exceder el 30 por ciento del total, cifra que con el tiempo fue aumentando a favor de la parte extranjera, hasta llegar a 70 por ciento para las inversiones conjuntas de menos de 20 millones de yuanes ($2,4 millones)

Tras dos años de preparativos, el SK Beijing abrió sus puertas el 30 de diciembre de 2003, convirtiéndose en el primer hospital donde prevalece el capital extranjero, con 70 por ciento de una inversión total de 29 millones de yuanes, a cargo del grupo empresarial sudcoreano de energía y telecomunicaciones SK.

Choi Chanj Ik, director ejecutivo del hospital, dice que el hospital se centra en ofrecer atención médica de primera categoría. "Como somos fuertes en cirugía plástica y cosmetología, aprovecharemos esta ventaja para invitar a compañías y expertos eminentes de la República de Corea',' agrega.

Inmediatamente después de su fundación, la casa matriz del hospital SK confirmó la existencia de un plan para 2010. "Transformaremos SK en una cadena hospitalaria en China," afirma Xie Cheng, director de SK China y presidente de la junta del centro asistencial, para agregar que su empresa espera crear otros 50 hospitales similares en todo el país.

Según cálculos conservadores de expertos industriales, el rédito anual medio de un hospital de primera clase en Beijing nunca queda por debajo de los 400 millones de yuanes ($48,3 millones), y algunos pueden obtener hasta más de mil millones de yuanes ($ 120,8 millones).

El gasto anual promedio en asistencia médica en China ronda los 480.000 millones de yuanes ($58.000 millones), o cerca del 5,3 por ciento del PIB, cifra que aumenta en un 10 por ciento sobre bases anuales.

En comparación con EE.UU., China sufre de falta de fondos y de una fuerte demanda que le permitan asumir la diversificación de los canales de financiamiento en las instalaciones de salud. En el caso estadounidense, la inversión gubernamental y social en cuentas médicas alcanza un 14 por ciento del PIB, mientras que China solamente dedica 3,6 por ciento de su PIB a la construcción de centros de atención médica. Por ello, se ha dado la bienvenida a la inversión privada, no-estatal y de ultramar. Sin embargo, hasta ahora sólo unos pocos están cosechando ingentes beneficios. Se afirma que de los 25 centros hospitalarios de inversión mixta y cooperación conjunta en Beijing, sólo cinco, ó 20 por ciento rinden dividendos favorables. Por lo tanto, el grupo SK se propuso una estrategia cautelosa y gradual, comenzando con apenas 50 camas.

Acostumbrado a los hospitales públicos subvencionados, los chinos no demuestran mucha fe en la capacidad de la medicina para atraer ganancias. Y no es mera especulación. En 1999, el Hospital de Toronto en Beijing se vio forzado a cerrar, por falta de clientela, a pesar de ser el primer hospital internacional que se acogía a prácticas internacionalmente reconocidas, como la diagnosis a distancia por médicos residentes en Canadá.

Este revés, empero, no descorazonó a SK, que pone los ojos en consumidores cuyos sueldos mensual excedan los 20.000 yuanes ($2.415.5), ya que a este sector se dirigen servicios como la cirugía plástica y la cosmetología, especialidades del hospital, que sus dirigentes consideran altamente lucrativas. Xie espera asimismo que el centro promueva otros servicios, como el sistema de miembros y de asesores de salud.

"Según lo que conozco, los 25 hospitales de inversión chino-foránea en Beijing son básicamente clínicas u hospitales especiales que sirven a comunidades limitadas, mientras que los 10.000 extranjeros que residen en Beijing suponen una gran demanda de servicios médicos de alta calidad. Nuestra inversión apunta a satisfacer tales demandas", agrega.

Para Xie, el fracaso del Hospital de Toronto obedeció en lo fundamental a una desacertada ubicación, la carencia de servicios especializados y unos precios que sólo atrajeron a unos pocos de los nuevos ricos de China, y a casi ningún extranjero.

Lu Zhongyu, profesor de la facultad de sociología de la Universidad del Pueblo Chino en Beijing conviene con Xie, al decir que el SK "la cirugía cosmética goza del favor de las mujeres chinas ricas y de un mercado potencial enorme, aunque el hospital sigue brindando un servicio médico integral".

Otro aspecto introducido por la inversión extranjera ha sido la competencia de talentos. Sirva de ejemplo el hecho de que la mayoría de los 40 profesionales de SK provienen de otros famosos hospitales de la capital china, como la Unión de Pekín y el de la Universidad de Pekín, los cuales abandonaron en busca de mejores oportunidades, como bien admite Liu Yanqun, vicepresidente del SK.

En el SK cada paciente contará con un asesor que ajustará su programa de manera individualizada, algo que las entidades a la antigua nunca lograron. Liu explica que a pesar de su especialización y altas tarifas, el SK también reservará un coto de atención a pacientes de bajos ingresos. “Nuestra meta, asevera, es abrir 20 hospitales en China en cinco años. Antes de 2010, deberemos contar con 50".

La presión de la presencia extranjera

Actualmente hay unos 9.000 hospitales de variada categoría en Beijing. Según se amplía y se abre el mercado los hospitales comenzarán a buscar un desarrollo diversificado. El profesor Lu cree que la actual demanda rebasa con creces las capacidades de estas entidades. Agrega que la presencia foránea podría, a la vez que ofrece servicios a la población, ayudar junto a los centros médicos locales a impulsar la reforma médica en China.

En junio de 2003, mientras el Hospital SK de Beijing se preparaba para su apertura, el de La Unión de Beijing decidió fusionarse con el de Correos y Telecomunicaciones, dando lugar a una entidad más abarcadora. En abril del mismo año, el Hospital Tongren de Beijing consiguió un préstamo de 5.100 millones de yuanes (de $616 millones) del Banco Agrícola de China, en lo que constituyó una cifra récord en este tipo de crédito.

Este préstamo permitió al hospital comprar el Hotel Jinlang de Beijing a 336 millones de yuanes ($ 40,6 millones) para convertirlo en un edificio de hospitalizados con mil camas.

El 19 de noviembre de 2003, Wang Qishan, entonces alcalde provisional de Beijing, dijo en una conferencia de trabajo sobre salud pública que Beijing convertiría algunos hospitales públicos en empresas a riesgo compartido, con vistas a impulsar la reforma de la propiedad en las instituciones médicas.

Lu considera como señal de los progresos alcanzados en dicho proceso el que algunas de las 500 empresas de la lista de Fortune hayan entrado al mercado médico de China. “En un par de años, la administración hospitalaria alcanzará nuevas cotas de desarrollo, en tanto que el capital y la experiencia extranjeros devendrán fuerza fresca que transformará positivamente a los preceptos de la atención médica tradicional de China.

Hospitales a riesgo compartido

Establecido en 1993, el Centro Médico Internacional de Beijing cuenta con capital de una compañía de Hong-Kong. En situación similar está hoy la Clínica Internacional SOS de Beijing, fundada en 1996 con fondos de dicho centro internacional y de la Sociedad de la Cruz Roja de Singapur y de China. Otros casos similares son el Hospital Unido de Beijing creado en 2000 y la Clínica de la Familia, establecida en 1997.