Finalizó la segunda ronda de negociaciones sobre el problema nuclear
 

A pesar de las discrepancias se han logrado nuevos progresos en las negociaciones sobre el problema nuclear de Corea.

Por Xiao Zhou

“El camino por delante es largo y está lleno de espinas”, comentó Li Zhaoxing, ministro de Relaciones Exteriores de China, en el acto de clausura de la segunda ronda de negociaciones de seis partes sobre el problema nuclear de la República Popular Democrática de Corea (RPDC) en Beijing el 27 de febrero. Sin embargo, se mostró optimista sobre un arreglo de la situación delicada por vía pacífica, enfatizando que “el tiempo está con nosotros y con la paz”. Las negociaciones de cuatro días, largamente esperadas desde el fin de la primera ronda celebrada en agosto pasado, terminó dando, en lugar de una declaración o comunicado conjunto, una declaración del presidente sobre el consenso de las partes en cuanto al establecimiento de un grupo de trabajo y la coordinación de los asuntos de la próxima ronda de negociaciones.

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La declaración dice que las seis partes --China, la RPDC, Estados Unidos, la República de Corea (RC), Japón y Rusia-- “expresaron su compromiso para una península Coreana libre de armas nucleares y la solución pacífica del problema nuclear mediante diálogo, sobre la base del respeto mutuo y la igualdad en la consulta”. Según la declaración, las seis partes acordaron tomar medidas de coordinación para resolver el problema nuclear y otros asuntos relacionados, afirmando que se reunirían otra vez antes de fin de junio en la tercera ronda de negociaciones y establecerían un grupo de trabajo preparatorio para el propósito.

Según se informó, las delegaciones de EE.UU. y la RPDC sesionaron dos veces para consultar sobre asuntos aparte y la creación de un mecanismo de garantía de seguridad basados en los documentos bilaterales y multilaterales.

Los logros no fueron fáciles de conseguir y cada poso adelante tuvo su valor, puesto que esta ronda de negociaciones arrancó mientras faltaba confianza mutua entre las partes concernientes y sus diferencias estaban creciendo, dijo el ministro chino del Exterior.

Los enormes esfuerzos hechos por el Gobierno chino para llevar a todas las partes a esta ronda merecieron la aclamación de las mimas. Los gobiernos de EE.UU., la RC y Japón comentaron positivamente sobre la reciente ronda de negociaciones, afirmando el papel constructivo de China a favor del arreglo del problema. La media japonesa señaló que China había movilizado todos los recursos diplomáticos para facilitar las negociaciones, y que la motivación de ello es la estrategia de paz primero de Beijing. El vocero del Departamento de Estado de EE.UU. Richard Boucher también manifestó agradecimiento especial a China por su excelente empeño en la organización, la celebración y la participación en estas negociaciones.

Todos estos signos indican que China continuará su esfuerzo para promover una solución pacífica del problema nuclear de Corea por medio de tales negociaciones. En la conferencia de prensa ofrecida después de la clausura, Wang Yi, viceministro de Relaciones Exteriores y negociador jefe de China, dijo que mediante canales diplomáticos China consultará con las otras partes para decidir sobre quiénes tendrán asiento en el grupo de trabajo y su mecanismo de operación.

Wang reveló que la RPDC formuló varias exigencias a última hora, incluyendo el cambio de algunos términos en el texto de la declaración, lo que retrasó la ceremonia de clausura y causó problemas en la firma del documento final. Algunos países consideraban que esto era un gran problema, mientras otros opinaban que era un asunto técnico, dijo Wang. Entretanto, la parte japonesa y la de EE.UU. se excusaron para no firmar una declaración conjunta con cambios, arguyendo que para ello necesitarían de instrucciones de sus gobiernos, así que las delegaciones se pusieron de acuerdo en tomar la declaración del presidente como documento final, explicó Wang.

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Shi Yongming, del Instituto de Estudios Internacionales de China, dijo a Beijing Informa que la declaración del presidente es el primer documento por escrito alcanzado por las seis partes desde el inicio de la primera ronda de negociaciones y no tiene menos valor que una declaración conjunta.

En cuanto a si la declaración del presidente es tan válida como una declaración conjunta firmada por las partes, Shi explicó que en las consultas multilaterales sobre la seguridad de la región de Asia y el Pacífico, la declaración del presidente es una práctica frecuente en el mundo. En el proceso de la búsqueda de consenso, si aún persisten diferencias, la emisión de una declaración del presidente puede mejorar la eficiencia de las negociaciones, consolidar el acuerdo alcanzado y conducir a las próximas negociaciones, añadió.

La declaración del presidente demuestra que las negociaciones han alcanzado consensos sobre una península Coreana sin armas nucleares y sobre una solución pacífica del problema nuclear por medio del diálogos según el espíritu de respeto mutuo y consulta en pie de igualdad, con el fin de mantener la paz y la estabilidad en la península y en la región en su conjunto. Además de especificar los objetivos y principios, la declaración también pone en claro la conformidad sobre la forma de realización de los objetivos, que es la coexistencia pacífica de las partes y la toma de medidas coordinadas en el arreglo del problema nuclear y las inquietudes relacionadas. El deseo de la coexistencia pacífica es, en realidad, la promesa inicial de no agresión mutua, y las medidas coordinadas para las negociaciones constituyen un camino efectivo para incrementar la confianza mutua, dijo Shi, agregando que todos estos factores son significativos para dar orientación a las próximas conversaciones.

La declaración del presidente también proporciona un mecanismo preliminar para las próximas conversaciones, esto es, establecer un grupo de trabajo. Aunque sus funciones están por clarificar en las futuras negociaciones, jugará un papel importante en el fomento de la comunicación mutua, comentó Shi.

El cronograma de las próximas conversaciones marca el establecimiento de un mecanismo para la solución pacífica del problema nuclear, dijo Fu Mengzi, investigador del Instituto de Relaciones Internacionales Contemporáneas de China. Un mecanismo así puede disminuir las preocupaciones sobre una situación incontrolable y resultados invisibles, incluyendo la guerra y sanciones y bloqueos económicos. Las negociaciones definieron la dirección y fijaron el tono para la solución del problema que pueda satisfacer a las partes concernientes, dando luz de esperanza sobre el arreglo pacífico del problema nuclear coreano. Esto es el resultado más importante de las negociaciones, anotó Fu.

Se espera que la creación del grupo de trabajo promueva efectivamente el proceso de la solución del problema nuclear, dijo Fu, previendo que ello conduciría a un mecanismo de seguridad del noreste de Asia. Tal mecanismo, visto a la larga, favorecerá al relajamiento de la tensión regional legada de la Guerra Fría e impulsará la cooperación económica y de energéticos en la región, recalcó.

Lo que merece atención es la referencia a las discrepancias en la declaración del presidente, dijo Shi, pensando que ello refleja las actitudes pragmáticas de las partes, que son esenciales para lograr más progresos en las futuras negociaciones. En el acto de clausura, el ministro chino del Exterior Li Zhaoxing dijo que las negociaciones se iniciaron bajo un clima de falta de confianza y en medio de muchas diferencias. Aun así las seis partes negociaron de manera pragmática sobre algunos asuntos sustanciales, mostrando calma con respecto a sus diferencias.

Por el momento, la disidencia más prominente entre EE.UU. y la RPDC consiste en asuntos tales como el contenido del plan de abandono nuclear de la RPDC y la forma de su cumplimiento.

En lo tocante al primer asunto, la diferencia reside en si la RPDC renunciaría a todos sus programas nucleares, incluyendo el uso pacífico de la energía atómica, o sólo las armas nucleares. La comprensión normal de una zona sin armas nucleares es el no desarrollo, la no posesión y el no uso de armas nucleares. Pero no hay razón para exigir a la RPDC abandonar sus derechos de uso pacífico de la energía nuclear en el proceso de desnuclearización de la península, dijo Shi.

El segundo asunto es cómo la RPDC abandonaría sus programas nucleares. EE.UU. demanda un cierre completo, verificable e irreversible como objetivo supremo, y ello no es absolutamente inaceptable para Pyongyang, según Shi. Actualmente el punto central de la discrepancia entre las dos partes es el proceso de la realización de esta meta. La RPDC quiere resolver el problema paso a paso y tener respuesta de la parte estadounidense por cada uno de sus esfuerzos para la edificación de la confianza mutua y lograr que EE.UU. abandone en definitiva su actitud hostil hacia ella. Sin embargo, Washington había mostrado poca flexibilidad al respecto debido a su política consecuente y la elección presidencial inminente, señaló Shi.

El mayor factor que restringe el proceso de las negociaciones es la falta de confianza entre EE.UU. y la RPDC, comentó Fu Mengzi. En su opinión, la entrega de Libia de sus armas de destrucción masiva podría ser otro factor que llevará a Washington a una actitud más rígida sobre el problema nuclear de la RPDC y a una malinterpretación de la flexibilidad de Pyongyang.

Fu subrayó que el problema nuclear de la RPDC no podrá despacharse a través de una o dos rondas de negociaciones mientras persisten las diferencias y existen intereses cruzados entre las partes.

En la actualidad la RPDC ha mostrado flexibilidad para el arreglo del problema nuclear, en tanto que EE.UU. mantiene su posición rígida, especialmente su objetivo de lograr que la RPDC renuncie por completo a su plan nuclear de manera verificable e irreversible. Ahora que se avecinan las elecciones en EE.UU., resulta muy importante para la Administración Bush mantener el desarrollo de este problema dentro de la vía pacífica, dado que ya no le fácil cambiar o reajustar la política establecida, concluyó Fu.