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Para este año la meta del PIB baja al 7% a favor
del desarrollo sostenible
Por CHAI MI
El desarrollo debe ser un concepto multifacético antes que
una ciega búsqueda del producto interno bruto (PIB). Este
nuevo concepto del desarrollo ejercerá una influencia trascendental
en la sociedad china en el nuevo siglo.
Éste es el punto de vista de Hu Angang, director del Centro
de Estudios de China, Universidad Tsinghua. Hu sostiene que un tal
concepto ayudaría a solucionar una serie de problemas sociales.
Por ejemplo, el fomento del empleo y el aumento del ingreso de los
campesinos devendrán las prioridades de los planes de desarrollo,
y será posible adoptar nuevos estándares para evaluar
el rendimiento de los funcionarios del gobierno, quienes ya no podrán
enfocar más su atención en el índice del PIB.
Reconsideración del PIB
En el distrito de Changxing, provincia de Zhejiang, en el este
de China, donde la economía está más desarrollada
que en otras partes del país, el gobierno local decidió
en febrero que el PIB de este año dejará de ser indicador
para la evaluación del comportamiento de sus funcionarios.
“Nuestra
fábrica de cemento y planta de pilas, ambas pequeñas,
arrojaban buena rentabilidad, pero han dañado nuestro medio
ambiente", dijo Lao Hongwu, jefe del distrito. “Pero
esta situación no durará más ya que estamos
dispuestos a construir un ‘distrito ecológico' ".
Al igual que el distrito de Changxing, otras muchas localidades
de China están reconsiderando el papel del PIB en la economía.
Según Li Peilin, experto del Instituto de Sociología
subordinado a la Academia China de Ciencias Sociales (AChCS), los
recursos hídricos per cápita de China son de 2.500
metros cúbicos, lo que apenas llega a un cuarto del promedio
mundial. Sin embargo, su consumo de minerales y energéticos
para el valor de la producción por unidad es el triple del
promedio mundial, en tanto que la carga de las aguas residuales
por unidad de superficie de tierra supera en más de 15 veces
la media mundial, y la productividad laboral de los trabajadores
chinos alcanza tan sólo a 1/35 de la de los países
desarrollados.
Los 15 años que van de 1985 a 2000 fueron testigos del rápido
desarrollo de la economía china, con un crecimiento promedio
anual del PIB en el 8,7 por ciento. No obstante, descontando los
factores naturales y humanos tales como el coste de pérdida
y el déficit ecológico, la "riqueza nacional
real" fue de solamente el 78,2 por ciento de la nominal durante
el período referido. Significa que el promedio anual real
del crecimiento del PIB fue de apenas el 6,5 por ciento en los tres
lustros susodichos.
Según Niu Wenyuan, científico en jefe y dirigente
del Grupo de Investigaciones sobre la Estrategia de Desarrollo Sostenible
de la AChCS, China es vulnerable en cuanto al entorno ecológico
se refiere, debido a su deficiencia de recursos per cápita.
Una porción considerable de su PIB se ha logrado sacrificando
los beneficios de las generaciones venideras.
Ma Zhong, profesor de la Universidad del Pueblo Chino y erudito
conocido en medio ambiente, dijo que el PIB es el índice
más importante de la tendencia económica. La alta
tasa de crecimiento continuo del PIB del país en los últimos
25 años ha elevado grandemente el nivel de vida en lo material
de su población y ha fortalecido su competitividad en el
plano internacional. Empero, el cálculo del PIB se basa únicamente
en los productos y servicios acabados, excluyendo el coste de recursos
y medio ambiente. La procura a ciegas del crecimiento del PIB ha
resultado en una situación sombría en los recursos
y el medio ambiente del país. Esta práctica de desarrollo
escasamente puede mantenerse a largo plazo.
En tales circunstancias, es imprescindible practicar el PIB verde,
el cual se refiere a la parte restante del PIB real después
de deducir los costes de ambiente y recursos y los de protección
de los mismos. La inclusión de los costes de ambiente y recursos
en el sistema de cálculo de la economía nacional impulsará
el viraje del modo de incremento extensivo a uno de incremento intensivo,
caracterizado por un bajo nivel de consumo, uno alto de utilización
y uno bajo de descarga de deshechos.
La Administración Estatal de Estadística (AEE) y
los departamentos pertinentes, entre ellos la Comisión Estatal
de Desarrollo y Reforma (CEDR), la Administración Estatal
de Silvicultura y la Administración Estatal de Protección
Ambiental (AEPA), están intensificando las investigaciones
sobre el sistema de cálculo del PIB verde de acuerdo con
las condiciones nacionales, sistema que permite medir los costes
de ambiente y recursos gastados en el desarrollo económico.
China calculará primero el incremento o disminución
de los recursos naturales tales como los energéticos, la
tierra y los minerales.
Es fácil descubrir los cambios introducidos en el comunicado
de estadística de 2003, publicado por la AEE el 26 de febrero.
Junto con las estadísticas del PIB, se listan aparte los
datos referentes al ambiente, los recursos y la ecología.
Mientras tanto, se han añadido los progresos sociales en
materia de ciencia y tecnología y salud pública.
Conforme a lo que dijo Pan Yue, vicepresidente de la AEPA, el Departamento
de Organización del Comité Central del Partido Comunista
de China (PCCh) está colaborando con la AEPA para incluir
el índice de la protección ambiental en el sistema
de evaluación del desempeño de los cuadros. Aunque
el nuevo estándar se está experimentando sólo
en algunas provincias como Sichuan, Hebei y Shandong, seguro que
hará más científica e integral la evaluación
del rendimiento de los funcionarios del gobierno.
En
la recién concluida II Sesión de la X Asamblea Popular
Nacional (APN), el Gobierno chino decidió bajar el índice
del crecimiento del PIB para este año al 7%. Ma Kai, presidente
de la CEDR, observó que China se esforzará por conseguir
progresos sociales. El diputado a la APN Qin Chijiang expresó:
“Es una cifra razonable, que revela que China está
dejando de buscar únicamente el PIB y se está esforzando
por lograr un desarrollo integral, coordinado y sostenible".
En las sesiones de las asambleas populares locales y los comités
locales de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo
Chino (CCPPCh), el PIB ya no es el foco de discusión. La
provincia de Guangdong, que batió su récord de crecimiento
del PIB el año pasado y vive ahora un nuevo ciclo de desarrollo
económico acelerado, ha fijado el crecimiento de su PIB en
un 9 por ciento para este año, en comparación con
el 13,6% en 2003.
Reducción de las brechas
“Ahora gano 8,5 yuanes ($1,03) por día. Apenas nos
bastan para vivir y pagar los estudios universitarios de mi hijo.
No soy ambiciosa y me conformo con devengar un yuan y medio ($0,18)
más al día", dijo Wang Xiaomei, obrera de aseo
en el campo petrolífero de Daqing.
A pesar del alto crecimiento del PIB en los últimos 25 años,
se han vuelto más conspicuos los problemas debido al desequilibrio
entre el desarrollo económico y el social. Aunque el nivel
general del ingreso ha mejorado, se ha ensanchado cada vez más
la brecha de ingreso. La gente ha comenzado a preocuparse por que
la ampliación de la brecha degenere en un problema que afectaría
a la estabilidad social.
Zhao Zhenhua, subdirector del Departamento de Economía de
la Escuela del Partido subordinado al Comité Central del
PCCh, citó cuatro factores en este sentido:
En primer lugar, la brecha entre los ingresos individuales se ha
ampliado. Por un lado, gracias a la política de reforma y
apertura, más de 100 millones de personas se han liberado
de la pobreza, e incluso parte de ellas han prosperado. Pero por
otro lado, a finales de 2002, 28,2 millones de residentes rurales
todavía vivían en la pobreza y más de 20 millones
de residentes urbanos tenían que depender de diversos tipos
de subsidios para el sustento.
En segundo lugar, la brecha de ingresos entre los residentes urbanos
y los rurales tiende a aumentar. En 2002, el ingreso disponible
por residente urbano fue de 7.703 yuanes ($930), lo que supone 3,11
veces el ingreso neto por residente rural, de sólo 2.476
yuanes ($299). Si se toman en cuenta los subsidios y beneficios
de que gozan los residentes urbanos, la brecha real sería
más amplia.
En tercer lugar, viene ensanchándose la brecha entre las
diversas regiones del país. Desde la aplicación de
la política de reforma y apertura, se han acrecentado los
ingresos de la población de las diversas localidades. Pero
los residentes en el este del país han disfrutado un incremento
más rápido, seguidos por los de la región central.
Y los de la región occidental han tenido un aumento más
lento.
Y en cuarto lugar, la brecha de ingreso entre las diversas industrias
también tiende a ensancharse. En 1978, la disparidad del
ingreso entre la industria de mejor pago y la de peor pago fue de
1,38 veces. Pero esta cifra disparó hasta más de seis
veces en 2002. Los sectores de buen pago suelen caracterizarse por
el monopolio, el cual se ha formado en general a través de
los medios administrativos.
De los cuatro factores arriba explicados, la disparidad urbano-rural
es la más notoria. El lento aumento de la renta del campesinado
ha concitado atención a toda la sociedad.
Según una encuesta realizada por el Instituto de Economía
de la AChCS, la relación proporcional entre el ingreso por
residente urbano y el por residente rural se elevó de 2,8
en 1995 a 3,1 en 2002. Aún así, los investigadores
conjeturan que la brecha real es todavía mayor, dado que
el ingreso disponible de los residentes urbanos no incluye los subsidios
en especie por ellos recibidos.
Por ejemplo, la mayoría de los residentes urbanos gozan
del seguro médico pagado por sus entidades de empleo, mientras
los habitantes rurales no tienen esta ventaja. Las escuelas de primaria
y secundaria en las ciudades reciben muchos subsidios de la hacienda
pública, pero los que van a las del campo son insignificantes,
ya que los campesinos tienen que reunir fondos por sí mismos
para la creación de centros docentes. Los residentes urbanos
disfrutan del seguro de vejez, el de desempleo y la garantía
del nivel de vida mínimo, pero los cuales no cubren a los
residentes rurales.
Los investigadores estiman que la brecha de ingreso entre los residentes
urbanos y los rurales sería tan enorme como de cuatro a seis
veces si entraran en cuenta estos factores. Ningún otro país
en el mundo arroja una diferencia tan elevada.
Yue Ximing, uno de los investigadores, dijo que el gobierno debe
tomar medidas para aumentar la renta del campesinado y disminuir
la disparidad entre la ciudad y el campo. A este propósito
formuló tres sugerencias:
Primero, el mercado laboral segmentado debe unificarse en lo básico
para proporcionar más posibilidades de empleo a los campesinos.
"El actual sistema de registro de residencia contradice al
principio básico de la economía de mercado",
anotó.
Segundo, los impuestos rurales deben reducirse y eximirse substancialmente.
La reforma de los impuestos y las tarifas en las zonas rurales durante
los últimos años ha ayudado a acortar la diferencia
de la renta, pero el resultado ha sido muy limitado. “Si todos
estos impuestos y tarifas que recaen sobre las familias rurales
fueran eximidos parcial o totalmente, la renta por campesino aumentaría
en 5,4 por ciento, es decir, la brecha de ingreso entre los residentes
urbanos y los rurales disminuiría en 13 puntos porcentuales",
señaló Yue.
Tercero, el Estado debe prestar más apoyo a las zonas rurales
en términos de recaudación tributaria y política
fiscal, y aumentar asignaciones a la atención médica
y la educación en el campo, así como a la seguridad
social para los campesinos. En el caso de algunas zonas pobres y
subdesarrolladas, por ejemplo, el gobierno debe considerar otorgar
cierta pensión a los ancianos de más de 65 años.
El Gobierno Central conoce perfectamente la amplia diferencia de
renta entre los residentes urbanos y los rurales. En febrero, el
Comité Central del PCCh y el Consejo de Estado impartieron
un documento especial sobre el fomento de la renta de los campesinos,
el primero de su tipo desde la fundación de la República
Popular China en 1949.
Ma Kai reveló que este año, el gobierno procurará
elevar por todos los medios concebibles el ingreso del campesinado,
a fin de que su renta neta per cápita se incremente en 5
por ciento, en lugar de la meta prevista de 4 por ciento.
La búsqueda de la eficiencia por parte de la economía
de mercado incrementará en gran medida el desequilibrio de
la distribución de la riqueza entre los ciudadanos, que es
un defecto inherente a dicha economía, dicen los expertos.
Sin embargo, el gobierno tiene la responsabilidad de mantener la
brecha de ingreso dentro de una relación proporcional razonable.
Significa que la mano visible, que es el gobierno, debe reparar
el defecto del mercado, que es la mano invisible.
Por fortuna, los ciudadanos de renta baja descubren un luz de esperanza
en el Informe sobre la Labor del Gobierno rendido por Primer Ministro
Wen Jiabao, que fue deliberado y aprobado en la II Sesión
de la X APN. En la política explícitamente establecida
dedicada a aumentar la renta de los campesinos, incrementar la producción
agrícola, crear y mejorar el sistema sanitario, consolidar
la educación obligatoria, especialmente en las zonas rurales,
y promover el empleo y el reempleo se palpa la determinación
del gobierno a hacer realidad el equilibrio y la imparcialidad.
Al tiempo que se crea más riqueza, es preciso esforzarse
para asegurar que los miembros de la sociedad se beneficien de ella
sobre una base justa. El economista Xiao Zhuoji hizo una propuesta
de cuatro puntos ante la II Sesión recién concluida
del X Comité Nacional la CCPPCh:
• Ampliar la cobertura de la seguridad social y elevar la
norma de esta seguridad;
• Mejorar las condiciones de vida de las familias de bajo
ingreso y ensanchar adecuadamente el alcance del alivio de la pobreza
para los campesinos;
• Elevar la norma de garantía del nivel de vida mínimo
para la población urbana y ampliar la cobertura de personas
objeto de esta garantía; y
• Prestar cuidado a los grupos especiales de renta baja y
recaudar impuesto especial al consumidor para completar los fondos
destinados a la garantía del nivel de vida mínimo
y al alivio de la pobreza.
Hu Angang enfatizó que es irrealista esperar que todas las
regiones prosperen en común a corto plazo, puesto que se
trata de una meta a largo plazo que requiere de esfuerzos duraderos
de todo el país.
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