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Entre la semana
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UPDATED: June-19-2009
La parálisis del tráfico de Beijing

 

Las autoridades de Beijing han anunciado recientemente la prórroga por otro año de las restricciones al tráfico de vehículos en la ciudad desde el 11 de abril de 2009 al 10 de abril de 2010, sin incluir días de fiesta. La primera fase de restricciones de tráfico diseñada para los Juegos Olímpicos de Beijing prohibía el tráfico de vehículos privados entre 6 de la mañana y 9 de la noche diariamente, alternando la prohibición entre los vehículos con número de matrícula par e impar. Las nuevas medidas prohibían el tráfico de 7 de la mañana a 8 de la tarde un solo día a la semana y basándose también en el sistema de par e impar.

Así, Beijing eliminó de las calles una quinta parte de sus 3,61 millones de vehículos cada día de diario, y el ayuntamiento siguió apartando del tráfico un 30% de los automóviles. Los vehículos de policía, de emergencia, autobuses y taxis están exentos de la restricción.

La última decisión ha levantado una polémica generalizada. Hay gente que piensa que la prohibición tendría que haber sido una medida temporal para el periodo olímpico, y que las restricciones a largo plazo no son razonables. Estas personas opinan que el gobierno se contradice al animar al público a comprar vehículos de baja emisión durante la actual crisis económica, a la vez que intenta reducir el tráfico con las prohibiciones. 

No obstante, los que apoyan las restricciones alegan que la red urbana de tráfico ya está saturada y que es imposible resolver el problema ampliando la red de carreteras. La única solución para la congestión es reducir el número de vehículos en las calles. En China, los automóviles se usan con demasiada frecuencia. Incluso en EEUU, la media de kilometraje anual es de sólo 19.000 kilómetros, y en Japón de menos de 10.000 km. En China la cifra es de 30.000 km, lo que indica que los chinos se han vuelto demasiado dependientes de los vehículos.

La nueva decisión se tomó en parte basándose en encuestas ciudadanas que mostraban que el 70% de la gente está de acuerdo con la medida. Otra encuesta más reciente realizada entre unos 3.600 propietarios de automóviles por el Centro de Investigación de Tráfico de Beijing, dependiente del ayuntamiento, reveló que casi un 90% de los habitantes de Beijing apoya la prórroga de las restricciones al tráfico.

Comprar más coches

Guan Xuejun (www.8jiewang.com): Al enterarse de que las restricciones de tráfico en Beijing se iban a prorrogar otro año, la primera idea de mucha gente fue comprar otro vehículo para evitar la prohibición basada en los números de matrícula. Los propietarios de automóviles se van a ver obligados a tomar taxis una vez a la semana, lo que puede llegar a costar 300 yuanes a la semana, ya que todos los miembros de la familia que trabajen o estudien en sitios diferentes necesitarán desplazarse. De esta forma, para poder obedecer la nueva norma, deberán gastar unos 1.000 yuanes mensuales en taxis, además de tener que aguantar las incomodidades derivadas de la prohibición.

La restricción del tráfico es, en esencia, una vulneración de los derechos privados de las personas. Si el gobierno considera que los recursos viales de la ciudad son insuficientes, debería primero intentar mejorar la capacidad para asumir el tráfico.

La gente comprendió y apoyó las restricciones durante los Juegos Olímpicos porque sabían que se trataba de una medida provisional diseñada para un periodo especial, pero si una medida provisional se convierte en rutina, evidencia que el gobierno es indiferente a los derechos de los ciudadanos. Si sus derechos se pasan por alto, muchas familias no tienen otra opción que comprar otro vehículo, a pesar del gran coste que ello supone.

La indiferencia gubernamental ante los derechos privados de la gente generarán mucho malestar y recelos. Esta política tan sencilla no sólo sangrará la economía ciudadana; también perjudicará la imagen del gobierno.

Las restricciones al tráfico pueden servir para facilitar el flujo vial durante un tiempo, pero crean graves problemas en la gestión del tráfico urbano y en la red de carreteras. Paulatinamente, el número de vehículos privados aumentará a medida que los coches apartados de las calles se van sustituyendo por nuevos automóviles. ¿Anunciará entonces el ayuntamiento restricciones de dos y tres días a la semana?

Se sabe que, ya durante los Juegos Olímpicos, algunos empleados de oficina compraron un segundo automóvil para evitar la restricción, así que se espera que esta segunda ronda de prohibiciones impulsará sin duda a mucha gente a hacer lo mismo.

Li Anding (www.sina.com.cn): Si nos fijamos en el resto del mundo, muchas ciudades sufren la plaga de los embotellamientos, pero ninguna pretende mejorar el tráfico restringiendo el uso de vehículos privados.

Al principio, este tipo de medidas puede agilizar el tráfico y reducir las emisiones de gas, pero al final acabará habiendo aún más coches en las calles de Beijing, lo que, aparte de muchas otras cosas, supone una mayor necesidad de aparcamientos.

La solución fundamental para la congestión de tráfico en Beijing pasa por concentrarse en el desarrollo del transporte público, en especial la red de ferrocarriles urbanos, de manera que un transporte público cómodo disuada a los conductores de echarse a las calles en su vehículo privado. Beijing ha hecho mucho en este aspecto, pero la creación de un sistema de transporte público no es tarea fácil, y es de esperar que se abran nuevas líneas de metro. Aparte del transporte público, debería animarse a los habitantes de zonas residenciales a compartir vehículos para aliviar la congestión vial.

Beijing se ha motorizado mucho antes que otras ciudades chinas. Por tanto, esperemos que dé un buen ejemplo resolviendo sus problemas de tráfico, pero no con la mera imposición de prohibiciones a todo el mundo.

Jin Guokun (Beijing News): A fin de proteger la calidad del aire y lograr un tráfico fluido, Beijing ha decidido prorrogar las restricciones al tráfico. Resulte o no efectiva esta medida, queremos ver estadísticas basadas en análisis científicos y concretos. En conjunto, el informe de calidad atmosférica elaborado por el Buró Municipal de Protección Medioambiental de Beijing mostró que la calidad del aire entre noviembre de 2008 y febrero de 2009 había mejorado respecto de los años anteriores, en los que no se había restringido el tráfico. Sin embargo, la mejora de la calidad atmosférica es resultado de muchos esfuerzos, y no sabemos hasta qué punto la restricción de tráfico ha contribuido a ello. Si el ayuntamiento quiere ganarse el apoyo y la comprensión ciudadana, debe haber información pública exhaustiva al respecto.

Las calles nos pertenecen a todos, y debería haber cierta restricción si por ellas circulan demasiados automóviles. No obstante, los controles de tráfico no son la única manera de apartar los vehículos privados de las carreteras. Hay muchas otras, como por ejemplo, aumentar el número de autobuses y mejorar los otros medios públicos de transporte.

Encontrar la raíz del problema

Tang Jun (Beijing News): Esperamos resolver totalmente el problema de los embotellamientos en Beijing, pero para ello necesitamos ir a la raíz del problema.

Restringiendo el tráfico, es cierto que Beijing está atacando el síntoma, pero no la causa. Sin embargo, en estos momentos no tenemos otra elección y debemos prorrogar la restricción como medida obligatoria.

Desde un punto de vista legal, para convertir la restricción del tráfico en una medida a largo plazo es preciso celebrar audiencias para escuchar la opinión de los ciudadanos.

El número de vehículos en Beijing no es tan elevado en comparación con las ciudades de los países desarrollados. Entonces, ¿por qué nuestro problema es más grave que el suyo?

Un motivo importante es la particular estructura residencial de Beijing. En los países desarrollados, la gente de ingresos medios y bajos suele habitar el centro de las ciudades, mientras que la gente acomodada vive en las zonas residenciales de las afueras. En Beijing, ocurre justo lo contrario. La gente de ingresos medios y bajos representa una gran proporción de la población, y van al trabajo o de compras al mismo tiempo, provocando congestiones de tráfico y atascos que se extienden por kilómetros. Por tanto, la manera fundamental de resolver el problema de tráfico de Beijing es remodelar el trazado urbano de la ciudad, algo para lo que, desgraciadamente, ya es demasiado tarde.

Zhu Tong (Beijing Sci-Tech Report): Hemos de reconocer que el control del tráfico durante los Juegos Olímpicos contribuyó mucho a mejorar la calidad del aire de Beijing. Se sabe que entre el 40 y el 50% de la polución atmosférica procede de los automóviles.

Gracias a las estrictas restricciones a los vehículos privados, la calidad del aire de Beijing mejora continuamente. El número de días “de cielo azul” ha aumentado de 100 días en 1998 a los 246 días actuales. Al mismo tiempo, la concentración media anual de principales agentes contaminantes, como el dióxido de azufre, el monóxido de carbono y el dióxido de nitrógeno, ha descendido del 10% al 6%.

Durante los Juegos Olímpicos pudimos disfrutar de cielos claros y soleados en Beijing. La pureza del aire sorprendió muy gratamente a los deportistas de todo el mundo.

Sin embargo, según las estadísticas facilitadas por los organismos competentes, la congestión del tráfico y la polución atmosférica han vuelto a empeorar. La calidad del aire de Beijing no es en absoluto como para alegrarse, y la ingente cantidad de emisiones de gas de los automóviles está entre las diversas causas de la contaminación.

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