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Entre la semana
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UPDATED: June-19-2009
Héroes de la nieve
Los científicos chinos recuperan historias que desafían la muerte de las expediciones antárticas

La noche del 27 de noviembre de 2008, Xu Xiaxing, jefe de la estación antártica Zhongshan de 58 años, estuvo a segundos de quedarse atrapado en una sepultura de hielo.

SONDA DE HIELO: Miembros de una expedición de investigación china exploran las vetas de hielo en las Montañas del Grove (ZHANG ZONGTANG)

 

Mientras conducía un camión de nieve de 7 toneladas desde la expedición de su equipo hasta la estación, el bloque de hielo marino por el que estaba viajando se agrietó y lo arrastró al agua. Sus compañeros lo llamaron sabiendo que este tipo de caídas por agujeros en el hielo tienen un índice de supervivencia cero.

Al hundirse en el océano helado, Xu se movió al asiento de pasajeros donde había más espacio para maniobrar. Con su mano izquierda tiró de la ventana hacia su dirección, y empujó la claraboya a la contra con su mano derecha.  Forzó la claraboya hasta que se abrió y salió del camión, pero una de sus botas quedó atrapada en la salida, que era más estrecha de 50cm. En un momento de pánico, se deshizo de la bota y nadó hasta la superficie los 5 metros que se había hundido. “Noté cómo mi cabeza chocaba con la plancha de hielo,” dijo Xu. “Rompí el hielo con mis manos y mi cabeza y finalmente salí del océano. La temperatura de la Antártida es tan baja que mi temperatura corporal también bajó mucho.” Mientras peleaba por liberarse del agua oyó las voces de los miembros de su equipo por su radio.

CALUROSA DESPEDIDA: El líder del equipo de la 24a expedición científica china Wei Wenliang (primero desde la izquierda) se despide de Xu Xiaxing, jefe de la estación antártica china Zhongshan, el 9 de marzo de 2008 (ZHANG JIANSONG)  

Le dieron oxígeno y varios miembros del equipo lo abrazaron para que recuperase su temperatura corporal. Uno agarró sus pies y los masajeó vigorosamente. Después de dos o tres horas, Xu finalmente sintió dolor en los pies: una buena señal. “Funciona,” dijo el doctor animado.

Un rescate de 53 horas

Las heroicidades no se habían acabado para Xu y su equipo. El año pasado también llevaron a cabo un rescate de 53 horas.

El 1 de julio de 2008, ocho miembros de la estación australiana Davis estaban realizando investigaciones cerca de la estación Zhongshan. Uno de los dos camiones de nieve que estaban usando perdió fuerza y no pudo continuar. Xu preguntópidió ayuda al jefe de la estación rusa Progreso para ayudar a los australianos a volverpara que los austrialinos pudieran volver a casa. Después de recibir autorización de las autoridades chinas, la estación Zhongshan envió un nuevo camión de nieve con dos trineos. Pero en el camino de vuelta a la estación australiana, los tres equipos no se pusieron de acuerdo en la ruta que debían tomar. Los chinos y los rusos decían que el mejor camino para volver era sobre 100 km de hielo oceánico, pero los australianos decían que había demasiadas grietas y que correrían peligro de caer en el océano. Ellos querían tomar una ruta sobre hielo en tierra que alargaría el viaje 400 km más. Los chinos nunca habían conducido este tipo de distancia bajo las condiciones extremas de la Antártida: temperaturas de -30 y vientos huracanados de 30 metros por segundo. Pero finalmente aceptaron realizar el viaje.

En los trineos con velocidades muy lentas, Xu solo podía ver las luces rojas de la parte trasera del camión de nieve que tenía enfrente. No podía juzgar la cantidad de nieve amontonada por encima del suelo y solo podían confiar en el sistema de navegación del GPS. Los equipos quedaron aislados en la nieve varias veces y no se podían encontrar entre ellos.

Pero la tarea más difícil fue poner gasolina en los camiones. “Un tanque de gasolina sólo dura unos 100 km. Cuando teníamos que salir de los vehículos para poner más, sólo podíamos confiar en nuestra fuerza de voluntad ya que el aire era extremadamente frío afuera,” dice Chen Hongji, un miembro del equipo de la Universidad de Ciencia y Tecnología del Ejército Popular de Liberación People's Liberation Army University of Science and Technology. Después de 53 horas, los australianos llegaron a su estación, sanos y salvos.

Como miembro de este tipo de expedición, una persona no sólo tiene que hacer frente a retos físicos como frío extremo, tormentas de nieve, deficiencia de oxígeno, sino que también tiene que afrontar el nerviosismo, la ansiedad y la soledad causados por la gran distancia respecto al resto del mundo.

"Hasta tienes que sacrificar tus dientes," dijo Qin Dahe, el primer miembro de una expedición científica de 1989 y también el primero en cruzar la Antártida a pie. La demanda de energía en condiciones ambientales tan extremas significa que no comer puede convertirse en un problema de vida o muerte. Si los dientes de una persona tienen problemas, aumenta el riesgo de perder la vida. “Mis dientes no son lo suficientemente fuertes, y el doctor me sacó 10 por si acaso.”

Montaña adentro

"La expedición científica es dura y peligrosa, pero para un científico, el objetivo es encontrar respuestas a lo desconocido. Fui ahí con curiosidad,” dijo Liu Xiaohan, que ha estado involucrado en siete expediciones antárticas en los últimos 25 años.

En enero de 1984, cuando Liu volvió a China después de recibir su doctorado en Francia, lo recomendaron para participar en la primera competición china para formar parte del equipo científico de expediciones a la Antártida y finalmente fue seleccionado. Desde 1984 hasta enero de 2009, ha ido a la Antártida siete veces. Su experiencia de 25 años le ha ayudado a comprender mucho más que las expediciones científicas son el reflejo de la fuerza, la economía y la habilidad de investigación de un país.

En 1958, el líder del escuadrón de la Royal Australian Air Force,  I.L.Grove, realizó el primer aterrizaje en el área y pusieron su nombre a las montañas de los alrededores. La palabra “Grove” también significa “bosque”, y desde el cielo, el área de 3200  km2 parece un bosque con 64 montañas cubiertas de hielo. Pero a veces es engañoso. Todas las montañas son empinadas y peligrosas para las expediciones. Antes de 1998, ningún científico había pisado esa zona.

En 1998, Liu, de 50 años de edad, lideró a tres colegas a esta área inhóspita guiados solo con un mapa de satélite borroso. Se convirtieron en la primera expedición en entrar la zona.

En 1999, Liu volvió a las montañas para recoger muestras de las vetas de hielo. Con una capa de hielo de 2000 metros de profundidad, las grietas pueden ser tan grandes como valles y la corteza tan fina que puede llegar a ser de pocos centímetros, los miembros de la investigación tuvieron que tomar precauciones extremas a cada paso.

Aparte de recoger muestras, su objetivo era también el de recoger muestras de meteoritos que se pueden encontrar en algunos puntos de las montañas. Después de realizar algunas investigaciones geológicas, Liu y otro investigador volvieron donde habían encontrado restos de un meteorito. Durante los siguientes días, encontraron alrededor de 10000. De entre los meteoritos que se sabía el origen en uno de los descubrimientos más grandes de las expediciones antárticas, los científicos más tarde descubrieron que el equipo había traído muestras de Marte.

Amigos de los humanos

Los pingüinos, curiosos mayordomos de las tierras heladas del sur, ayudaron a que los científicos pasaran un buen rato. “Los pingüinos adultos viven todos con su pareja e hijos. Juegan juntos y no les importa nada más, tampoco los humanos,” dice Liu. “Son muy simpáticos y hasta hacen poses cuando los estás retratando.” Cuando el equipo jugaba a fútbol, los pingüinos miraban con interés.

Los científicos chinos, estudiaron los patrones de cambios de la especie de los pingüinos con los efectos del cambio climático, estudiando la geología y ecología de los alrededores. Después extendieron este estudio a otros animales polares y al cambio climático.

En enero de 2009, durante el verano antártico y la estación de apareamiento de los pingüinos, Liu volvió a visitar la isla habitada por los pájaros nadadores. Se sorprendió de encontrar que la población de pingüinos de la isla era solo de un tercio de lo que había sido hace 20 años. Dijo que la cadena biológica de la Antártida es relativamente simple. Aún no está claro si el descenso del número de pingüinos es debido al clima o a las actividades de los humanos. “Esto requiere un proyecto de investigación,” dijo Liu.
 
E-revista Beijing Informa