Interioridades de Tres Elecciones

-- Los lazos entre la India y Paquistán pasan por nuevo período de enfriamiento

Por Hu Shisheng

(El autor trabaja en el Instituto de  Estudios Internacionales Contemporáneos de China)

En octubre, el presidente paquistaní, Pervez Musharraf, ordenó la retirada parcial de sus tropas de la frontera paquistano-india. Xinhua/AFP

Nada indica que se producirán mejoras sustanciales en los vínculos indo-paquistaníes, aunque ambos países han retirado a parte de sus tropas de la frontera común, en una decisión que disminuye las posibilidades de confrontación  militar hasta cierto punto. Las dos elecciones más recientes —la efectuada en la Cachemira bajo soberanía india, en septiembre y octubre, y los comicios generales en  Paquistán, en octubre— y las elecciones locales de diciembre en Gujarat, la India, demuestran asimismo que no habrá normalización de los lazos bilaterales en el futuro cercano.

Calificadas por el primer ministro indio, Atal Bihari Vajpayee, de victoria para la democracia en la India, las elecciones locales de este año en la Cachemira controlada por la India han sido las más significativas desde 1987, cuando se celebraron las primeras.  El Partido Democrático del Pueblo (PDP), organización local que emergió en agosto de 1999, resultó electo, en la primera vez que el Partido de la Conferencia Nacional (PCN) no asume el poder.

El PDP se pronuncia por el auto-gobierno  y el desarrollo económico en Cachemira, y exhorta al gobierno central a poner fin a 13 años de conflicto en la región mediante el  diálogo. Su papel destacado en la conclusión de los enfrentamientos en el valle de Cachemira, el área más afectada por la violencia, significó un espaldarazo electoral para vencer al pro-India  PCN, que ejerció el poder por espacio de 35 años. Tanto el presidente como los miembros principales del PCN fueron derrotados en sus intentos de  reelección.

El PDP obtuvo una victoria absoluta. Muchos cachemires arriesgaron sus vidas para votar, a pesar de las amenazas de fuerzas religiosas extremistas y de radicales musulmanes.

El número de votantes alcanzó casi el 45%, superior a las cifras de las últimas tres elecciones.

Considerada un golpe demoledor para el PCN, la consulta también frustra las intenciones del Movimiento para la Libertad de Cachemira, que comenzó en 1989 y ha causado más de 35.000 muertes. La masiva  participación de los electores significa que los cachemires están hartos de años de conflicto y esperan vivir en paz. La elección ha consolidado la confianza de la India en el tema de Cachemira y su determinación de aplicar la política unilateral en el área bajo su control, ayudándole a obtener ventajas  en ese sentido.

Alta seguridad en el exterior de un colegio electoral, de cara a las elecciones locales en la Cachemira bajo control de la India. XINHUA/AFP

De cara a esta situación, la India tiene razones para mostrarse más dura que antes. Incluso si algún día se producen las negociaciones entre la India y Paquistán, la India no hará concesiones sustanciales. Esto de seguro irritará a Paquistán, especialmente a sus elementos intransigentes, dejando al presidente paquistaní, Pervez Musharraf, sin la posibilidad de tomar cualquier medida de cooperación. Debido a que el tema de Cachemira no es simplemente un problema de unilateralismo, y considerando la postura consecuente de Paquistán, se puede afirmar que el conflicto no se resolverá fácilmente en el futuro cercano, incluso cuando su fin implica un impulso a la cooperación bilateral.

La victoria de las fuerzas religiosas en las recientes elecciones generales de Pakistán es otro factor de peso que afecta el futuro de las relaciones con la India. El Mutahidda Majlis-e-Amal (MMA), integrado por seis partidos religiosos, ganó 50 de los 392 asientos en la Cámara Baja (100 puestos están reservados para las minorías y las mujeres) y emergió como el tercer grupo político más fuerte de Paquistán, hecho sin paralelo desde la independencia del país. El MMA es también el partido predominante en la provincia del noroeste y la provincia de Baluchistán, dos de las cuatro provincias paquistaníes.

Después de la elección general, se estableció un débil gobierno de coalición, encabezado por la Liga Musulmana de Pakistán-Quaid (PML-Q), favorable a Musharraf. El gobierno de coalición no cuenta con mayoría clara en el parlamento. El PML-Q dispone solamente de 78 asientos, mientras que el Partido del Pueblo de Pakistán, liderado por la opositora de Musharraf, la ex primera ministra Benazir Bhutto, y los MMA, cuentan en conjunto con 112 asientos.

El candidato de PML-Q al puesto de primer ministro, Zafarullah Jamali, recibió 172 boletas en la elección del 21  de noviembre, sólo una más que la cifra establecida.

La actual estructura de poder en Pakistán tendrá un efecto negativo en sus relaciones con la India. La victoria de fuerzas religiosas demuestra claramente que los votantes paquistaníes no están satisfechos con la política pro-EE.UU. de Musharraf y su decisión de abandonar a los talibanes. Para poder mantener relaciones con Estados Unidos a la vez que apacigua el sentimiento de antiestadounidense entre las fuerzas religiosas, Musharraf permitirá que se mantenga el "complejo de Cachemira" dentro del país. Esta situación excluye la posibilidad que Pakistán haga concesiones a la India sobre el tema de Cachemira, dejando a Musharraf incapacitado de adoptar una postura eficaz y cooperativa en el problema de las infiltraciones de terroristas por la frontera.

Musharraf jura como presidente por un segundo término  el 16 de noviembre, en Islamabad, capital paquistaní. XINHUA

Aparte de esto, el poder de la administración de Jamali es muy limitado, lo que significa un obstáculo para la normalización de relaciones bilaterales. El tema de Cachemira es el punto clave en las relaciones indo-paquistaníes. Cualquier solución pasa por dos premisas: un gobierno central de gran poder y una voluntad política a toda prueba.

Las elecciones generales de este año en Pakistán han demostrado que el país, al igual que la India, ha entrado en un período de poder detentado por un gobierno de coalición. Mientras perdure esta coyuntura, hay pocas probabilidades de que se produzca una decisión política sensata para Cachemira.

La elección local en Gujarat, en la India, también tendrá un impacto importante en los lazos bilaterales. El Partido del Pueblo Indio (PPI) se siente afianzado en el poder. Gujarat es el único gran estado bajo control del PPI. En los tres años transcurridos desde su ascenso político, el PPI ha perdido el control de la mayoría de los estados, y hoy solamente tres de los 28 estados bajo su control mantienen un gobierno del PPI. Gujarat es el más extenso de los tres.

El estado es además un emporio del hinduismo. Allí radican las oficinas de los miembros principales del Sangh Privar, tales como la Conferencia Mundial Hindú, Rashtryis Svayank Sevaka y el Partido Radical de Vajra. El Ram Rathyatra, encabezado por el vice primer ministro L. K. Advani, figura de mayor ascendencia  en el PPI, fue formado en Gujarat, en 1991. Si el PPI pierde Gujarat, hará frente a una crisis total en todo el país, lo que afectará inevitablemente sus resultados en los comicios generales de 2004.

Para enfrentar tales circunstancias, el PPI consolidará su espíritu conservador e hindú. A la larga, no le quedará más tabla salvadora que el nacionalismo hindú para revertir la marea en las siguientes elecciones generales. En la India, los hindúes constituyen el 82% de la población total. El fervor religioso ha sido la razón por la que el PPI, fundado a mediados de los años ochenta, pasó rápidamente de ser un partido pequeño y desconocido a una entidad política gobernante  a escala nacional.

Sin embargo, el inflamado sentimiento hindú dará pie sin dudas a conflictos entre los hindúes y los musulmanes. Ya sucedió en 1992 y 93, cuando los choques confesionales dejaron más de 3.000 muertes, mientras que los enfrentamientos de febrero pasado cerraron con un saldo de 1.000 víctimas fatales. Las tensiones entre los hindúes y los musulmanes en la India darán lugar a su vez a fuertes reacciones entre los musulmanes paquistaníes, agregando nuevos elementos de inestabilidad a los ya resentidos lazos entre la India y Pakistán.