Relaciones RC-EE.UU. bajo presión
--La muerte accidental de dos estudiantes surcoreanas, que fueron atropelladas por un vehículo blindado de las fuerzas armadas estadounidenses en La república de Corea ha desatado un amplio sentimiento antinorteamericano en esta nación asiática, consecuencia, según analistas, de las injustas condiciones impuestas por el pacto militar entre los dos países.
por SHI YONGMING
(El autor es investigador asociado del Instituto de Estudios Internacionales)
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Manifestantes surcoreanos, portando las fotos de
las dos estudiantes muertas por el ejército de entrenamiento estadounidense,
protestan ante la embajada de EE.UU. en Seúl. XINHUA/AFP
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Dos estudiantes de secundaria de la República de Corea (RC) fueron atropelladas y muertas por un vehículo blindado estadounidense de 60 toneladas que participaba en un entrenamiento militar el 13 de junio en las afueras de Seúl. La nación en pleno se sintió conmovida por la pérdida de dos vidas jóvenes. El 20 y el 21 de noviembre de 2002, el tribunal militar del ejército estadounidense en la RC absolvió a los dos soldados involucrados en el accidente. La exculpación provocó protestas antiestadounidenses sin precedentes en toda la RC. El pueblo, indignado por la actitud irresponsable del tribunal castrense, consideró el fallo como una afrenta nacional.
Las amplias y crecientes protestas obligaron a los altos funcionarios de las fuerzas estadounidenses en la RC y al embajador en Seúl, Thomas Hubbard, a disculparse por lo ocurrido, ante lo cual el propio Presidente estadounidense, George W. Bush, también pidió perdón. Sin embargo, toda la retórica oficial sonó huera e incapaz de apaciguar la cólera de los surcoreanos. Se produjeron ataques contra el personal y las instalaciones militares estadounidenses en la RC, e incluso contra el portal electrónico de la Casa Blanca. Algunos manifestantes organizaron un comité nacional y fueron a EE.UU. para recurrir a la ONU y a Washington, en un intento por revocar el fallo del tribunal militar estadounidense en la RC. Exigieron a las autoridades estadounidenses revisar el Acuerdo para el Status de las Fuerzas (SOFA, en inglés).
EE.UU. ha firmado este tipo de acuerdos con la mayoría de los países donde mantiene tropas. El acuerdo es un documento legal que define la posición de las tropas estadounidenses en los países donde las mismas se asientan. Pero el mencionado sofa ha demostrado ser un mueble bastante incómodo en el cual los surcoreanos se han visto obligados a sentarse por muchos años, considerándolo una humillación. La razón principal es que estas tropas gozan de jurisdicción extraterritorial. El acuerdo firmado en 1967 entre la RC y EE.UU. establece que cualquier violación de la ley surcoreana por soldados estadounidenses debe ser tratada por el tribunal militar estadounidense en la RC, y los órganos judiciales surcoreanos no tienen derecho a intervenir. Bajo esta cláusula, se han incrementado los delitos cometidos por soldados estadounidenses en la RC, y muchos hechos de homicidio y violación han quedado impunes.
En 1991 y 2000, los dos países revisaron hasta cierto punto el acuerdo, bajo presión de la demanda popular. Pero EE.UU. ha mantenido el núcleo de la cláusula de jurisdicción sobre delitos cometidos por soldados estadounidenses en misión. Incluso frente a la oleada de protestas por el incidente de las estudiantes, el embajador Hubbard dijo que la parte estadounidense consultaría con la RC en lo referente a las enmiendas del acuerdo, pero su discusión no incluiría la transferencia de la jurisdicción. El SOFA EE.UU.-RC es el mismo que aquellos que EE.UU. ha firmado con otros países, o sea, no se puede modificar, explicó Hubbard.
A principios de 1995, los dos países empezaron a revisar el SOFA, y llegaron a un acuerdo a finales de 2000 sobre algunos detalles de la implementación. Sin embargo, sólo un año después de la entrada en vigencia del nuevo pacto, se quebrantó la esperanza de los surcoreanos de que mejorara la situación. Un sitio web de derechos humanos de la RC informó que los delitos cometidos por tropas estadounidenses alcanzan los 500 por año, y que la mayor parte de los culpables han escapado del castigo bajo pretexto de estar en misión. Después del incidente del 13 de junio, el Departamento Judicial de la RC pidió por primera vez la entrega de los dos soldados involucrados a la jurisdicción surcoreana, lo cual fue rechazado de manera categórica por la parte estadounidense. El que EE.UU. pase por alto tan importante señal política refleja su arrogancia. Como consecuencia, la sentencia injusta provocó una inmediata ola de pronunciamientos populares por la revisión del SOFA.
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40,000 ciudadanos surcoreanos organizan una manifestación
con velas en Seúl, pidiendo la revisión del injusto Acuerdo para el Status
de las Fuerzas. ZHANG LI
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Se da por descontado, empero, que EE.UU. no permitirá que sus soldados sean juzgados por tribunales extranjeros. En mayo de 2002, Washington se retiró del Tratado de Roma, el cual apuntaba a establecer tribunales criminales internacionales, y en su lugar se exigió a diversos países, incluida la RC, firmar pactos de inmunidad judicial, con el fin de que esos países quedaran impedidos de enviar a los sospechosos estadounidenses a los tribunales locales. Las organizaciones de derechos humanos afirmaron que la petición de EE.UU. tiene por objetivo fortalecer la actual desigualdad del tratado. Cabe preguntar si la RC será capaz de hacer cambiar de idea a EE.UU, y si éste último seguirá ignorando la ira que provoca en la RC.
La mayoría de los surcoreanos conocen la importancia del despliegue militar estadounidense para la seguridad de su país. Se puede considerar que el estacionamiento de las tropas estadounidenses en la RC sirve de base a las relaciones bilaterales. Pero estas relaciones estructuradas en la Guerra Fría no se han reajustado después del término de ésta. Vista superficialmente, la situación actual ha sido consecuencia de las tensiones e incertidumbre existentes entre el sur y el norte de la Península Coreana. Pero este punto de vista pasa por alto los cambios que se están efectuando en la zona.
Durante la Guerra Fría, el norte y el sur de la península se mantuvieron en un estado de perenne confrontación. Ambas partes declaraban tener representatividad legítima de toda la península, e intentaban controlar a la otra parte bajo su jurisdicción. La comunidad internacional adoptaba generalmente la política de reconocer una de las dos partes. Después de la Guerra Fría, tanto el norte como el sur se convirtieron en miembros de la ONU, lo cual indicó el término de su confrontación irreconciliable. El Acuerdo sobre la Reconciliación, la no Agresión, la Cooperación y el Intercambio entre el Norte y el Sur, firmado en 1991, marcó un cambio hacia la reconciliación en las relaciones bilaterales. En junio de 2000, los líderes de ambas partes se estrecharon las manos en Pyongyang, con lo cual dio inicio la reconciliación de las dos partes y el proceso de reunificación pacífica.
No se puede negar que algunas personas tienen dudas sobre los cambios en la península, y se quedan desconcertadas por las tensiones que aún existen entre las dos partes. Pero muy poca gente se ha dado cuenta de que la tensión está pasando de la confrontación norte-sur a la confrontación entre la República Popular Democrática de Corea (RPDC) y EE.UU. Esta transferencia ha influido en gran medida sobre la psicología del público de la RC. De cara al lento progreso del proceso de paz en la península, cabe preguntarse hasta qué punto es responsable EE.UU. La RC y EE.UU. se encuentran en un momento definitorio, que permitirá ver cuál necesita más del otro. Así las cosas, el ambiente político y el rápido crecimiento económico surcoreano tras la Guerra Fría permiten entender por qué las protestas contra EE.UU. son tan amplias y por qué tantos surcoreanos gritaron Yankee, go home!.
El sentimiento antinortemericano permeó asimismo las elecciones presidenciales de la RC. Los líderes recién electos y los salientes mantienen una actitud sobria al respecto. Aunque no desean ver que las protestas se descontrolen, están convencidos de que es su responsabilidad hacer algo para cambiar el status quo de sus relaciones con EE.UU.
Cuando el comité de manifestantes protestaba en EE.UU., los ministros de Defensa de los dos países discutían en la 34 reunión EE.UU.-RC sobre el acuerdo de garantía de seguridad. Ambas partes decidieron mejorar el procedimiento del SOFA y firmaron un tratado para establecer un comité especial conjunto que estudiará el futuro de la alianza de garantía de seguridad entre los dos países, a la vez que considera cambios en cuanto al papel, la estructura, la escala y la jefatura de las tropas estadounidenses en la RC. El tratado estipula asimismo el establecimiento, en un plazo de dos años, de una política para el futuro de la alianza EE.UU.-RC.
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