Llegaron los niños clonados
--Más dudas y polémicas en el ámbito mundial
por Ding Zhitao
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Representantes de algunas organizaciones civiles y senadores piden un proyecto del Congreso para prohibir la investigación de la clonación humana en EE.UU. Wang Yan |
Cuando nació la oveja Dolly, en febrero de 1997, la misma llegó al mundo custodiada por un sinnúmero de interrogantes, que se disputaban el espacio con el júbilo por tal logro científico. Muchos se preguntaban, entre otras cosas, si con el nacimiento de la oveja clonada abría el camino hacia una próxima clonación del ser humano. A finales del año 2002, se anunció el nacimiento de Eva, un supuesto bebé clonado. La niña, se dijo, fue el resultado de una investigación de Clonaid, una compañía subordinada a la secta de los Raelianos en EE.UU. Brigitte Boisselier, científica francesa responsable de la prueba, declaró: Hemos producido varios cientos de embriones para las pruebas, y cinco de ellos resultaron exitosos. Ya han nacido dos bebés, y estamos esperando otros tres a finales de enero, o a inicios de febrero. Según dicha científica, los padres de Eva forman una pareja estéril estadounidense; el segundo bebé fue clonado de una pareja lesbiana holandesa. Los otros tres nacerán en Asia y Norteamérica.
La pregunta en esta ocasión es si se trata realmente de bebés clonados. Hasta el momento nadie sabe la verdad. Cuando nació el primer bebé clonado, el 27 de diciembre de 2002, algunos científicos querían verificar su lugar de nacimiento e identidad, pero los de Realianos se negaron, diciendo que la madre se negó a someterse junto a la bebé a una prueba de ADN. El lugar de nacimiento y la identidad del segundo bebé clonado tampoco han sido verificados. En realidad, el procedimiento de la prueba de identificación de los bebés clonados no es nada complicado. Sólo se necesita un día para descubrir si el bebé y el donante de material genético tienen idéntico ADN. Hasta la fecha, no se ha encontrado evidencia que pruebe la existencia de los dos bebés, para no mencionar el resultado de la prueba de ADN. Por tanto, mucha gente tiende a creer que la declaración de los de Realianos no pasa de ser un engaño.
Si es así, todo es más fácil. El público conocerá mejor la esencia de la secta, y los involucrados serán castigados. Pero si los mencionados bebés han sido realmente clonados, ¿cómo debemos enfrentarlos?
La clonación humana desafía el modo de reproducción sexual, que está relacionada estrechamente con la diversificación de genes humanos. Se trata de un retroceso a la reproducción asexual. Una vez aparezcan millones de seres humanos clonados, la diversificación de genes humanos será afectada. La tecnología de clonación está en su etapa inicial, muy distante de su etapa de madurez. En este sentido, no es seguro clonar humanos. Según las pruebas actuales de clonación de animales, la tasa de éxito es de sólo 2%. Los humanos clonados tienden a sufrir más fácilmente de diversas enfermedades, así como anormalidades, defectos congénitos y envejecimiento precoz. Estos problemas técnicos amenazan directamente la vida de los clonados, y sobre todo crean un vacío con respecto a quién tiene la responsabilidad de sus vidas.
El impacto ético de la clonación humana es más profundo. Es difícil reconocer la identidad de los clonados fabricados en laboratorios a través de la tecnología de clonación. La relación entre el cuerpo clonado y el donante del ADN no es ni de madre e hija ni de hermanas, lo cual rompe el tradicional papel de consanguinidad y constituye una seria amenaza a las actuales relaciones sociales y la estructura familiar. La sociedad humana aún no está preparada para enfrentar a los humanos clonados, por tanto éstos serán probablemente tratados injustamente. Podrán ser producidos como materiales para obtener beneficios económicos, o serán instrumentos para ciertos objetivos económicos, políticos y militares. Los mismos podrán sufrir problemas psíquicos debido a su identidad única, y como consecuencia se afectará la estabilidad social.
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Brigitte Boisselier, científica francesa quien declara haber clonado el primer humano. Wuming |
Cuando una vida se manufacture en el laboratorio, él o ella no gozará la dignidad y los valores sociales como los seres humanos normales. La clonación humana es especialmente difícil de ser aceptada por los cristianos, pues esta acción ignora a Dios y separa a Eva de Adám. Muchas otras religiones también condenan la declaración sobre los niños clonados.
Si la clonación es meramente una pesadilla de la ciencia, se puede prohibir completamente, pero las cosas no son tan simples. Dicha tecnología puede ser una espada de doble filo. Al igual que la tecnología nuclear, puede traer tanto beneficios como daños a la humanidad. A través de la historia, hubo grandes polémicas alrededor de las transfusiones de sangre y el transplante de órganos humanos. Cuando nació el primer bebé probeta en 1978, el mundo sufrió una conmoción. Sin embargo, hasta hoy ya han nacido 300.000 niños probeta. El beneficio efectivo de los avances científicos depende de cómo se les trate y aplique.
Hay dos tipos de clonación: la reproductiva, que consiste en tomar células de un órgano y utilizarlas para hacer una copia completa del original; y la terapéutica, en la cual el tejido se clona para producir partes de sustitución para los órganos dañados. Muchos países aprueban la clonación terapéutica de embriones de células troncales, pero se oponen a la clonación reproductiva. Los funcionarios del Ministerio de Salud Pública de China han afirmado en fecha reciente que el país no autoriza, permite, apoya ni acepta la clonación reproductiva bajo ninguna circunstancia.
Después del supuesto nacimiento de Eva, aparecieron diferentes voces en los círculos científicos, y se lanzó un debate sobre la clonación humana. He Zuoxiu, miembro de la Academia de Ciencias de China, conocido por su franqueza y audacia, publicó su punto de vista sobre el apoyo prudente a la investigación de la clonación humana en la publicación Tiempos Científicos. Fue el primer científico chino que expresó en público su apoyo a la investigación en el campo respectivo.
Shen Mingxian, profesor de ética del Centro de Investigaciones sobre Genes Humanos del Sur de China, rebatió su punto de vista, a partir de consideraciones de la seguridad de la clonación humana, la diversificación de genes, la historia y la ideología. Shen indicó que la oposición a la clonación humana no equivale a la oposición a la ciencia y la tecnología, sino al contrario, apunta a promover el desarrollo más sano y ordenado de las ciencias.
Muchos científicos chinos opinan que no se debe negar la tecnología de clonación, y hay que distinguir la clonación reproductiva de la clonación terapéutica, que tiene por objetivo curar enfermedades. Ellos apoyan la investigación de células troncales, que beneficia a la humanidad, y se oponen a la clonación humana.
Todo apunta a que sólo se podrá desarrollar la tecnología de clonación cuando se resuelvan los problemas éticos y legales relacionados con el tema. Aunque más de 30 países han prohibido las pruebas de clonación reproductiva, aún quedan más de 100 países que no han dicho no a dicho procedimiento. Dadas las fallas que aún presenta la legislación, y la existencia en ella de algunas lagunas legales, ciertos científicos se aprovechan para experimentar con el ADN humano en sus laboratorios. Lo más urgente es enfrentar el problema de la clonación humana de manera científica y racional, acelerar la legislación y administrarla estrictamente desde el principio.
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