Doble rasero

--Aunque Irak y la República Popular Democrática de Corea (RPDC) están incluidos en el “eje del mal”, EE.UU. los trata de manera diferente.

Por Zhou Yihuang

(El autor trabaja en el Foro de Escritores sobre Diplomacia)

¿Realmente contentos? Bill Richardson, gobernador del Estado de Nuevo México, conversa con el viceembajador de la RPDC en la ONU, Han Song Ryol, en Santa Fe, Nuevo México. XINHUA/AFP

Las inspecciones de armas de la ONU en Irak y el programa nuclear de la RPDC han sido puntos candentes actuales en la arena internacional. Aunque los dos países han sido incluidos en el llamado “eje del mal”, EE.UU. ha adoptado distintas políticas para tratarlos.

Por un lado, EE.UU. está desplegando tropas en el golfo, preparándose para la guerra contra Sadam Husein. Por el otro, ha expresado repetidamente su deseo de entablar negociaciones con la RPDC para resolver el problema nuclear por medios pacíficos. El Secretario de Estado de EE.UU., Colin Powell,  dijo el 8 de enero que sería posible un acuerdo entre Washington y Pyongyang sobre el programa de armas nucleares, lo cual incluye una garantía formal estadounidense en el sentido de no atacar a la RPDC. Irak y algunos senadores demócratas de EE.UU. reprocharon a la administración de Bush el uso del doble rasero.

En la década de los 80, estalló una guerra entre Irak e Irán. A principios de los años 90, Irak invadió a Kuwait, ocupando su territorio y amenazando la seguridad de otros países en la región. Al ser derrotado por las fuerzas de coalición dirigidas por EE.UU., Irak prometió a la comunidad internacional que eliminaría sus armas de destrucción masiva. Sin embargo, no cooperó con los inspectores de armas de la ONU y los expulsó. EE.UU. sospecha que Irak no ha destruido las mencionadas armas, y amenaza  con tomar una acción militar para desarmar a Sadam Husein. En cierto sentido, se trata de una continuación de la guerra del Golfo de la década de los 90.

Pero la situación de la RPDC es diferente. Ésta no ha invadido a ningún país. Al contrario, tomó la iniciativa de dialogar y mejorar sus relaciones con la República de Corea (RC) y Japón, aliados de EE.UU. También expresó su intención de relajar las tensiones con EE.UU. La actual disputa EE.UU.-RPDC se dirige a identificar quién ha violado el Acuerdo Marco firmado en 1994 entre ambas partes en Ginebra, para resolver el problema nuclear en la Península Coreana. Esto sólo puede resolverse mediante diálogo y negociaciones.

Irak y la RPDC desempeñan diferentes papeles en la estrategia global estadounidense. Situado en el Medio Oriente, y con abundantes recursos de petróleo, Irak posee una posición de gran significado estratégico. Después de los atentados del 11-9, EE.UU. ha estacionado tropas en Afganistán, Kirguizistán, Uzbekistán, y Tayikistán, y ha enviado asesores militares a Georgia. Estas tropas, junto con las ya estacionadas en Arabia Saudí, Bahrein, Kuwait y otros países del Medio Oriente, se han desplegados en cuanto lugar de importancia estratégica hay desde Asia hasta la costa del Mar Mediterráneo. Si EE.UU. logra librarse del líder palestino Yasser Arafat, derribar al régimen de Sadam Husein y establecer un gobierno pronorteamericano en Irak, será capaz de establecer su propio orden en toda la región.

La marina estadounidense se prepara para una posible guerra contra Irak. XINHUA/AFP

Según la teoría de Halford John Mackinder, de la “región central,” formulada por primera vez en 1904 y revisada en 1919 y 1943,  la zona norte y central de Eurasia, debido a su control sobre el continente y a su riqueza en recursos naturales, será, finalmente, el centro del poder político que domine el mundo frente a las potencias cuya fuerza reside en el control de los mares y espacios circundantes (rimland). Profundamente influenciado por esta teoría, EE.UU. ha mirado codiciosamente  hacia el interior del continente. En la actualidad, dirige Europa a través de la OTAN y domina la región de Asia y el Pacífico mediante su alianza con Japón. Si logra abrir una brecha en Eurasia, podrá realizar su sueño de convertirse en el líder del mundo, poniendo a Asia Central bajo su esfera de influencia. Como percibe en Irak un obstáculo en el camino hacia su objetivo final, EE.UU. está decidido a removerlo.

Aunque la RPDC fungió como trinchera oriental del bloque comunista durante el período de la Guerra Fría, ha gozado de menos importancia estratégica después de la misma. Al mismo tiempo, EE.UU. está convencido de que no puede ocupar o controlar ese país.

El ambiente geopolítico en los dos países difiere en gran medida. La guerra contra Irán, y especialmente la invasión a Kuwait, ha dejado a Irak muy aislado en el mundo árabe. Aunque muchos países árabes se oponen a las acciones militares estadounidenses contra Irak, no se sabe quién estará de su lado cuando EE.UU. lance sus ataques.

Si EE.UU. recurriera a la fuerza contra la RPDC, se afectaría toda la región, incluyendo la RC y Japón, e incluso China y Rusia. Por tanto, estos cuatro países han exigido que las dos partes resuelvan la crisis de manera pacífica, lo cual ha restringido sin dudas la actitud de EE.UU. China, Rusia y Japón se oponen enérgicamente a las sanciones económicas contra la RPDC, pues éstas deteriorarían aún más la débil economía, ya  dañada por años de calamidades naturales en ese país, acarreando un flujo de refugiados hacia la RC, China y Rusia.

El poderío militar iraquí no se compara con el de la RPDC. Después de las sanciones de más de una década, las fuerzas militares iraquíes se encuentran limitadas por sus armas y equipos obsoletos. Por su parte, la RPDC es más fuerte, ya que posee armamentos avanzados incluyendo misiles de corto y mediano alcance. Un artículo publicado en un periódico ruso el 9 de enero dice que los expertos reconocen, en conversaciones privadas, que la Casa Blanca ha considerado las consecuencias potenciales de un conflicto militar cuando elabora su política para apaciguar al líder Kim Jong Il. Si estalla un conflicto militar, los 37.000 soldados estadounidenses estacionados en la península serán víctimas de un ejército de un millón de efectivos procedentes de la RPDC. Además, ésta puede lanzar ataques aéreos contra la RC y Japón, destruyendo la política y la economía mundiales. Y esto no es simple intención de aterrar a nadie.

El Gobierno estadounidense es pragmático y formula sus políticas según sus propios intereses. De ahí el distinto trato otorgado a  Irak y la RPDC.