Estados Unidos enfrenta serio desafío
-- El segundo informe de los inspectores de al ONU envió un mensaje a la Administración de Bush: la guerra es el "último recurso para solucionar el problema de Irak, después de agotar las medidas diplomáticas y políticas. Estados Unidos debe sumar sus esfuerzos a los de la comunidad internacional para mantener la esperanza de resolver políticamente la crisis, dando a los inspectores de armas mayor respaldo y tiempo.
Por Zhu Feng
(El autor es del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Beijing)
El
segundo informe de inspección sobre armas de destrucción masiva de Irak, presentado
por Hans Blix y Mohamed ElBaradei el 14 de febrero, fue indudable causa de embarazo
para EE.UU. Blix no solamente refutó directamente la evidencia proporcionada
por el Secretario de Estado de Estados Unidos Colin Powell, según la cual Irak
no hace más que engañar a la ONU, y dejó a un lado previas críticas incisivas
a Irak. Después de sometido el informe, el Consejo de Seguridad de la ONU miró
con mayor desconfianza aún el plan de EE.UU. destinado a derrocar a Sadam Husein.
La astucia con que Powell manejó el segundo informe de inspección en la reunión del Consejo de Seguridad el 14 de febrero, permitió a EE.UU. salvar en parte su imagen. En su discurso, Powell pidió que, en lugar de pronunciarse por más inspecciones, las Naciones Unidas se concentren en dilucidar si Irak rehusa cumplir con la Resolución 1441 del Consejo de Seguridad de la ONU, la cual pide a Irak desarmarse. Irak coopera de manera procesal y no sustancial, dijo Powell. La intención del alto personero de la Casa Blanca fue llamar la atención mundial hacia el punto en que la Resolución 1441 establece que si se descubren armas de destrucción masiva prohibidas por la ONU en Irak, o éste ignora las resoluciones de la ONU, o rehusa destruir dichas armas y cooperar con la ONU de manera inmediata, activa e incondicional, dicho país enfrentará "serias consecuencias".
Ante los continuados noes iraquíes que finalmente han sido respuestas afirmativas ante las exigencias de la ONU, cabe preguntarse hasta qué punto está dispuesto Bagdad a hacer concesiones y si finalmente aceptará cooperar en todos los sentidos. Dada la actitud ambivalente de Irak desde enero, el Consejo de Seguridad no tiene razones para suspender las negociaciones con su gobierno. Cabe determinar asimismo si al insistir en que no hay oportunidad para Irak, EE.UU. está proponiendo guerra o desarme.
El segundo informe de inspección dio algunos argumentos a los partidarios de la línea dura, entre los que se incluye en primera línea Gran Bretaña.
Primero,
el segundo informe de inspección contiene serias sospechas sobre el destino
que corrieron armas químicas y biológicas que quedaron pendientes en inspecciones
de años anteriores. De acuerdo con el informe, Irak hizo algunos gestos con
respecto a la destrucción de armas ilegales como el ántrax, el gas nervioso
VX y misiles de largo alcance, pero no entregó a tiempo informaciones más recientes
ni evidencias. Irak debe tomar en consideración la importancia del asunto.
Segundo, el informe criticó implícitamente la actitud de Irak en cuanto a la aceptación de la Resolución 1441. Blix enfatizó que Irak habría sido desarmado mediante la inspección de armas en un tiempo relativamente corto si hubiera cooperado inmediata, activa e incondicionalmente con la ONU en los tres meses que siguieron a la aprobación de la resolución 1441. De tal expresión se desprende que Irak no coopera lo suficiente con la ONU, si bien ha mejorado su actitud.
Tal mejoría se ha hecho evidente de forma gradual. El 18 de enero, Irak y Blix alcanzaron un compromiso de 10 puntos; el 8 y 9 de febrero, Irak hizo concesiones en cinco áreas, lo cual reconoció Blix; y el 14 de febrero, varias horas antes del informe de Blix, se promulgó un decreto presidencial prohibiendo que compañías iraquíes produzcan o importen armas de destrucción masiva.
Después del informe, EE.UU. puede trabajar junto al Consejo de Seguridad de la ONU y la Comisión de Verificación e Inspección para presionar a Irak. Las inspecciones de armas de la ONU y la presión bélica estadounidense pueden complementarse. Otra interrogante: ¿Cooperaría acaso el régimen de Sadam Husein con la ONU sin la presencia cercana de los 150.000 efectivos de EE:UU., dispuestos para la guerra? Incluso bajo dicha presión, Bagdad ha sido lento en reaccionar.
La
presión bélica es una condición esencial para asegurar el éxito de las inspecciones
de armas en Irak. Sin embargo, no puede sustituir las inspecciones. Saddam Hussein
no cooperaría sin la presión de Estados Unidos y la amenaza de "serias
consecuencias" mencionada en la Resolución 1441 del Consejo de Seguridad
de la ONU. De otra manera, no habría sido necesaria la Resolución 1441 en 2002
después de aprobar la Resolución 687 en 1991, y la meta de desarme de Irak no
habría durado 12 años. Blix y ElBaradei están claros sobre esto. En el tiempo
en que ellos fueron a Bagdad, afirmaron que Irak debe elegir entre cooperar
o enfrentar una guerra.
Todavía existe el riesgo de guerra. Sin embargo, EE.UU. debe reconocer la importancia de los progresos alcanzados por las inspecciones, mantener el respaldo a las mismas y trabajar de consuno con la comunidad internacional, como alternativa a la opción bélica, que, en definitiva, es el espíritu de la Resolución 1441, la cual combinan la presión de las armas con la negociación. La advertencia de "serias consecuencias" es, después de todo, sólo una vía de desarme de Irak. Si Washington ignora los progresos en las inspecciones a la espera de dar con una excusa legal para desatar la guerra, habrá incurrido en un desafío a la autoridad de la ONU y un desprecio al valor de la paz.
Si EE.UU. toma en consideración la posibilidad de alternativas negociadas y preserva la amenaza de fuerza en un mero nivel de posibilidad, el segundo informe y la mayoría del Consejo de Seguridad conseguirán de seguro eliminar el conflicto armado. Si Irak coopera realmente, se evitará la guerra, pero también EE.UU,. debe poner riendas a sus ímpetus. No se trata de dar una oportunidad a Irak, sino dar una oportunidad al trabajo de inspección de armas y apoyo a los esfuerzos internacionales para resolver política y diplomáticamente el asunto.
El 14 de febrero, Powell dijo a la cadena noticiosa CNN que EE.UU. decidirá dentro de pocas semanas si lanza o no una guerra contra Irak. Los esfuerzos antibélicos de la comunidad internacional y el informe de inspección postergarán la guerra en al menos varias semanas, poniendo trabas así al comienzo de una conflagración unilateral inmediata.
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