Mercado Petrolero: Turbulento e imprevisible
--Dado el papel estratégico del petróleo, la guerra que Estados Unidos prevé para Irak será un factor dominante que afectará la economía mundial.
por WANG HEXING
(El autor es investigador del Instituto de Estudios Internacionales de China)
El
precio del petróleo crudo se ha elevado en 20% este año, alcanzando los $31.9
por barril el 24 de febrero. El precio semanal del petróleo crudo de la OPEP
llegó a un promedio superior a los $30 el barril por seis semanas, y el precio
diario excedió los $31 por 11 días consecutivos. El 14 de febrero, el precio
alcanzó súbitamente los $32.33, el más alto desde noviembre de 2000.
Las alzas de precio dramáticas no fueron causadas por el empeoramiento en el suministro de petróleo sino por el tenso clima internacional. En momentos en que Estados Unidos acelera el despliegue de tropas alrededor de Irak, la guerra parece inminente. Por preocupación ante la posibilidad de guerra, muchos países comenzaron a comprar de manera adelantada el petróleo crudo, en caso de que se produzca una disminución del flujo. Además, la persistente huelga en Venezuela, otrora quinto productor de petróleo del mundo y cuarto mayor suministrador de Estados Unidos, casi ha paralizado su producción petrolífera. En un mes, las exportaciones de petróleo del país cayeron de 2,3 millones de barriles por día a 300.000 barriles.
La seguridad energética ha sido un componente importante de la estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos, y garantizar la seguridad de la energía del país es una de las tareas principales de la administración de Bush. Pesadamente confiado en el aceite, los Estados Unidos cuentan en la región del golfo para 60 por ciento de sus importaciones del aceite. Según un informe del Departamento de Energía de Estados Unidos (GAMA), el 55% del petróleo y sus subproductos consumidos por el país en 2001 fueron importados, y se estima que la tasa alcance un 68% antes de 2025. A pesar de su creciente capacidad de refinación, de 3 millones de barriles por día en la actualidad, Estados Unidos todavía tiene que importar una cantidad considerable de petróleo y derivados. Los derivados constituirán el 34% de las importaciones totales del petróleo estadounidenses antes de 2025, comparadas con el 15% en 2001. La demanda para el aceite crecerá a partir de 19.8 millones de barriles al día en 2001 a 29.2 millones de barriles en 2025. Para entonces, la producción doméstica de petróleo crudo caerá en 5,3 millones de barriles, y la cuota de gas importado en el consumo total crecerá del 16% en 2001 a 22%.
Dada su dependencia de las importaciones y las tensiones actuales en el Medio Oriente, Estados Unidos está aumentando sus reservas estratégicas del rubro. El informe de la GAMA indicó que el Gobierno estadounidense planea aumentar la reserva estratégica petrolífera del país de los actuales 592 millones de barriles a 700 millones de barriles antes de 2005. Aunque el petróleo no es el único objetivo de la guerra contra Irak, resultan ridículas las argumetaciones que pretenden restarle importancia.
Irak
dispone de reservas del crudo calculadas en 112 mil millones de barriles, superado
sólo por Arabia Saudí, y hasta podría superar esa suma. Entidades investigadoras
de Estados Unidos las calcula hasta en 200 mil millones de barriles, una quinta
parte del total mundial, además de contar con un costo de exploración inferior
a dólar y medio por barril, el más bajo del mundo.
Se estima que la producción mundial decaerá en unos cinco millones de barriles diarios durante la próxima década, pero el flujo iraquí bien podría satisfacer las necesidades de países como EE.UU. , mientras que un Irak reincorporado al mercado mundial podría significar una disminución de la producción global.
El denominado oro negro resulta vital como factor de desarrollo. Las amenazas bélicas de Bush representan una sombra sobre la economía del planeta. El alza en los precios del combustible se traducirán en mayores costos de producción y presiones de inflación. Ante esto, la UE y EE.UU. podrían decir adiós a sus actuales políticas de bajas tasas de interés, lo cual redundaría en obstáculos para la recuperación económica mundial.
En segundo lugar, habrá tropiezos para aquellos países cuyas industrias son dependientes del petróleo, como la aviación y el transporte. Con altos costos y bajas ganancias se producirán reducciones en las inversiones y presupuestos. Todo indica que habrá, por consiguiente, mayor desempleo.
En tercer lugar, sufrirán los países en desarrollo que dependen del petróleo, al tener una capacidad disminuida de compra. Se afectará por tanto la capacidad de crecimiento de los mismos y las empresas le pasarán la cuenta a los consumidores. El Fondo Monetario Internacional estima que un incremento del 15% en los precios petroleros conducirá a una disminución de un punto porcentual en el crecimiento de la economía global, equivalente a una pérdida de $300 mil millones en el Producto Interno Bruto (PIB ) mundial.
Hay varias posibilidades en relación con la actual crisis, a saber:
-- Los inspectores de armas de la ONU logran destruir todo el arsenal de guerra masiva de Irak y por consiguiente aumenta la inversión global y se recupera la economía mundial.
-- Irak se niega a cooperar con la ONU y EE.UU. lanza la guerra, hasta derrocar a Sadam en un mes. La rápida victoria ayudará a crear confianza entre consumidores y empresas, harán bajar los precios del petróleo y dará un impulso a la economía mundial. En este sentido, la guerra tendría un efecto positivo.
-- Si hay resistencia iraquí de más de un mes y se destruyen los pozos petroleros locales pequeños y medianos habrá un aumento en los precios del crudo de hasta $40 el barril, lo que conducirá al deterioro de la confianza empresarial y del consumidor y a un empeoramiento del estancamiento económico mundial.
-- Si la guerra llega a durar de tres a seis meses, Irak podría dañar los grandes pozos, con un alto consiguiente en la producción del área del Golfo, lo que daría lugar a una nueva crisis petrolera, y el barril llegaría hasta $80. Como consecuencia, la economía de EE.UU. descendería en un 3% en el primer trimestre de 2003, con ramificaciones negativas asimismo para la economía global.
A
corto plazo, la guerra de Estados Unidos en Irak y el conflicto palestino-israelí
contribuirán a elevar los precios del petróleo. Esto afectará no solamente la
vida del hombre común, sino también a industrias tales como la automovilística,
la de aviación y la textil. La economía norteamericana, ahora en recuperación,
podría sufrir una recaída en la recesión.
Los crecientes precios del petróleo aumentarán los beneficios de los suministradores de petróleo; sin embargo, la demanda mundial puede caer, dañando sus negocios a largo plazo. Si Irak sabotea sus yacimientos de petróleo al mismo nivel que logró hacer con los pozos de petróleo kuwaitíes en 1991, los miembros de la OPEP podrían compensar la reducción en la producción, de contra con el respaldo de los 1.200 millones de barriles de la reserva estratégica global. Sin embargo, es difícil medir el impacto si la producción petrolera en Venezuela u otros lugares se detiene a la par que la de Irak.
A la larga muchos factores podrían causar una disminución de los precios del petróleo, incluyendo la creciente producción de Irak una vez que la ONU suspenda sus sanciones, una baja en la demanda con el advenimiento de la primavera, y un aumento en la producción por parte de las naciones que no integran la OPEP, como Rusia. Con todo, la OPEP sigue decidida a reducir la producción del crudo, sin parar mientes en la huelga general en Venezuela.
El precio del petróleo para este año podría rondar un promedio de $30 por barril, aunque mucho depende de la solución de la crisis actual. Si la producción petrolera de Irak se recupera pronto después de la crisis, el mercado mundial será testigo de una caída en los precios de entre $5 a $10, en medio de un aumento del flujo.
Una vez que Irak coloque su petróleo en el mercado, el precio podría caer por debajo de $10,5. Por lo tanto, la cooperación con un nuevo régimen iraquí también será un factor dominante en la estabilidad de los precios del crudo.
![]()