Protesta pacifista a fuego lento
--Las manifestaciones contra la posibilidad de guerra en Irak han sido las más importantes en EE.UU. desde la guerra de Vietnam.
por GE RUIMING
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Manifestantes estadounidenses protestan el 19 de enero cerca del Capitolio contra la posible guerra en Irak. XINHUA/AFP |
A mediados de enero, el Presidente de EE.UU., George W. Bush sugirió que se estaba acabando el tiempo de espera para iniciar la guerra contra el Presidente iraquí Sadam Husein. Antes y después de la observación de Bush, Donald Rumsfeld y Paul Wolfowitz, secretario y subsecretario de Defensa de EE.UU., respectivamente, enviaron mensajes similares que implicaban que los ataques militares contra Irak se llevarían al cabo de unas pocas semanas, y que los mismos eran inevitables.
A medida que se hace más cierta la amenaza de guerra, se desarrolla a la par el sentimiento pacifista en EE.UU. El 18 de enero, tuvieron lugar simultáneamente manifestaciones de gran envergadura en 37 estados de la Unión, con especial fuerza en las ciudades de Washington y San Francisco, donde se congregaron más de 200.000 participantes, dando inicio así a una nueva etapa del movimiento pacifista. Las protestas se hicieron eco de las ocurridas en otros países, convirtiéndose en el movimiento antibelicista más influyente desde la Guerra de Vietnam.
Con los sectores legislativo y ejecutivo del Gobierno estadounidense en manos republicanas, y con los demócratas plegados en buena medida al punto de vista de la actual administración sobre el tema iraquí, el gobierno de Bush no enfrenta ningún obstáculo a su posición. La falta de un contrapeso político queda suplido en esta ocasión por la pujanza del movimiento pacifista, que se caracteriza por ser más espontáneo que nunca. Los grupos pacifistas reiteraron que no desean oír la voz de oposición a la guerra cuando comiencen a morir soldados, como sucedió en la guerra de Vietnam. Impedir la guerra significa salvar vidas, dijeron. Sus octavillas dicen: "Cuando el congreso rechaza la voluntad del público, éste debe actuar por su propia cuenta". La política de Bush hacia Irak es el blanco principal de las protestas actuales, y se han popularizado consignas tales como "Que caiga Bush, no las bombas".
Aunque las formas convencionales de manifestación, incluyendo marchas, huelgas sentadas y reuniones, siguen siendo las expresiones principales de protesta, Internet es una nueva manera de movilizar y organizar. Una organización pacifista llamada ANSWER (acción inmediata para detener la guerra y el racismo, en español), organizadora de las manifestaciones del 18 de enero en EE.UU., ha publicado de manera integral sus planes, consignas y volantes para la "semana de la resistencia pacifista" del 13 a 21 de febrero en su portal electrónico internationalanswer.org, para buscar apoyo y más participantes. Gracias a su celeridad y la carencia de un monopolio sobre su distribución, Internet es la manera más conveniente, rápida y segura de organizar manifestaciones. Se distribuyen fácilmente por este medio los planes, las rutas, los discursos, las octavillas y los carteles de las manifestaciones. Además, por Internet, la gente puede expresar directa y libremente sus opiniones, evitando la interferencia de las tendencias políticas de los patrones de los medios tradicionales. Internet no sólo es un lugar donde el público puede expresar libremente lo que desea decir, sino que también constituye un arma eficaz contra la guerra. Algunas organizaciones pacifistas han publicado en Internet portales electrónicos, números telefónicos, números de fax o direcciones de correo electrónico de algunas instituciones gubernamentales y congresistas, invitando a lanzar un "ataque de correo" contra los funcionarios. Además, estas organizaciones han ligado sus páginas en Internet para distribuir de manera rápida las informaciones detalladas con respecto a las actividades pacifistas en el mundo.
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Manifestaciones antibelicistas en las calles de Dacca, Bangladesh, contra los planes de guerra de EE.UU. contra Irak. XINHUA/AFP |
Según estadísticas del Servicio de Teledifusión Pública de EE.UU., desde que se produjeron las manifestaciones antibelicistas de octubre pasado en Washington, San Francisco y Seattle, ha habido otras similares cada día, y su escala va creciendo. Las voces amantes de la paz también se han popularizado en otros países. El 18 de enero, ciudadanos de 32 países, incluidos Canadá, Gran Bretaña, Alemania, Japón, Rusia, Italia, Irlanda, Siria, Yemen, Chipre y Paquistán, llevaron a cabo actividades pacifistas con el tema del "Día internacional de acción en EE.UU.". Dos días después, 2 millones de ciudadanos franceses en más de 40 ciudades salieron a la calle en apoyo de las manifestaciones en EE.UU. Las organizaciones pacifistas de estos países fijaron el 15 de febrero "Día internacional de acción en Europa". Además, siempre aparecen manifestaciones fuera de los locales de las conferencias internacionales donde acuden los funcionarios estadounidenses.
Sin embargo, a pesar de su gran escala, el impacto del movimiento pacifista es limitado. El sentimiento pacifista no ha es todavía predominante en EE.UU. Según encuestas realizadas por CNN, USA Today y la compañía Gallup, el 73% de los norteamericanos apoya o muestra indiferencia al derrocamiento a la fuerza de Sadam Husein. De las personas que se oponen a la posible guerra, el objeto de la mayoría es la oposición al lanzamiento de una guerra sin el permiso de la ONU. Por otra parte, la cohesión sin precedentes entre los republicanos y los demócratas afecta la movilización social del movimiento pacifista. Después de librar dos guerras con apenas bajas en los últimos años, muchos norteamericanos parecen ignorar la crueldad de la guerra.
La comunidad internacional ha tomado una actitud de espera hacia el movimiento pacifista. Francia, según su comportamiento pasado, suele ponerse al lado de EE.UU., aunque al principio se opone enérgicamente a éste. Tal cambio ha ocurrido en Canadá, Italia y otros países que se habían opuesto fuertemente a la acción militar estadounidense contra Irak. Así las cosas, es posible que la ONU apruebe los ataques estadounidenses contra Irak cuando EE.UU. o Gran Bretaña asuman la presidencia de turno del Consejo de Seguridad de la organización.
Aunque la nueva ronda de manifestaciones pacifistas ejercerá sin duda alguna presión sobre la administración de Bush, la escala y el impacto actuales de las mismas todavía no son suficientes para influir sobre el plan de Bush de derribar a Sadam Husein. La decisión de derrocarlo no solamente parte del deseo de cambiar el patrón político del Medio Oriente y controlar los abundantes recursos petroleros en la región, sino que también responde a sus preparativos para la reelección de 2004. En la actualidad, EE.UU. está ocupado en desplegar tropas y armas en el Golfo Pérsico. Al mismo tiempo, Gran Bretaña, Australia y otros aliados de EE.UU. también han enviado sus buques de guerra a la región. La comunidad internacional considera que la guerra es inevitable, y que el único problema es cuándo estallará.
Otra preocupación del nuevo movimiento pacifista es su tendencia comercial. Los medios informativos estadounidenses cubren las noticias de las actividades pacifistas con fines comerciales. El éxito del CNN durante la guerra del Golfo en 1991 demuestra que los reportajes sobre la guerra, o contra la misma, garantizan altos índices de teleaudiencia. Los anuncios de las organizaciones pacifistas traerán beneficios considerables para los periódicos, y algunos portales electrónicos han comenzado ya a vender mercancías pacifistas en línea, incluyendo tazas, camisetas, artículos de escritorio y calendarios impresos con consignas pacifistas, así como carteles, libros y cassettes. Algunos incluso han tomado el movimiento pacifista como una buena oportunidad comercial, igual a la Navidad u otras fiestas. Queda por ver hasta qué punto influirá la tendencia comercial sobre el futuro del movimiento.
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